Lecturas bíblicas que Ayudan a la Hora de Elegirla, Textos de Apoyo

Es muy difícil presentar ejemplos de reglas de vida que puedan corresponder a la “dirección personal de crecimiento” así como a la “personalización de cada uno”. Los ejemplos que se dan a continuación pueden dar algunas pistas de orientación, así como procedimientos que puedan ayudar a acertar con su elección. Evidentemente, cada uno debe hacer esa elección en plena libertad, tanto en sus métodos como en su seguimiento.

Campo

Orientación

Aplicación

Vida espiritual: Por ejemplo, dificultad para encontrar tiempo suficiente para hacer oración.

Decisión de estar más disponibles a las llamadas del Señor.

Levantarse, cada día, un cuarto de hora antes para hacer oración en condiciones óptimas.

Formación espiritual: Dificultad para comprender textos de la Biblia, en su adecuada interpretación.

Voluntad para mejorar sus propios conocimientos.

Obligarse a leer comentarios sobre los Evangelios. Comunicar los descubrimientos al cónyuge e hijos.

Vida conyugal y familiar: Dificultad de prestar atención a los demás, cuando se vuelve a casa después del trabajo.

Esforzarse en el sentido de pertenencia a un movimiento de Iglesia.

Tomarse un tiempo para la convivencia y la escucha, aunque se esté fatigado.

Vida de Equipo: Ausencia de verdaderos contactos con otros equipos.

Mejorar el sentido de pertenencia a un movimiento de Iglesia.

Participar en los encuentros regionales. Unirse en las oraciones al responsable de sector. Tener contactos con equipos vecinos. Leer y comentar la Carta.

Vida profesional: Dificultad para conocer con profundidad a sus compañeros de trabajo.

Considerar a los demás desde el punto de vista de que son “personas”.

Tomar más en cuenta las dificultades o problemas de esos compañeros. Practicar la compasión. Hablarles de lo que nos hace vivir.

Vida religiosa: Fácil crítica hacia la Iglesia y su jerarquía y orientación.

Amar y hacer amar la Iglesia.

Leer y hacerse explicar las enseñanzas de la Iglesia. Ser más acogedores con los sacerdotes y religiosos.

Lecturas bíblicas que ayudan a la hora de elegir la “regla de vida”:

         Elogio de la Ley Divina (Salmo 119)

         Las Bienaventuranzas (Mt 5, 3-12)

         Diálogo con Nicodemo (Jn 3, 1-21)

         La Vid y los sarmientos (Jn 15, 1-17)

         Capítulo 12 de la Carta a los Romanos

         El gemido de la creación y de los creyentes (Rom 8, 18-26)

         Entrega de Pablo a Cristo hasta la meta en Fil 3, 9-17

         Exhortación de Pablo en 1 Cor 15, 57, y paralelos (Jn 3,5s; 1 Cor 6,8s; 2 Cor 5,1-10)

Textos de Apoyo

 

Discurso a los equipos ante el Cardenal Jullien

“He de mencionar aquí, al final de esta larga enumeración de ayudas que la Carta ofrece, un medio de progresar que tiene entre nosotros un lugar de honor: pararnos periódicamente para situar nuestra vida bajo la luz de la voluntad de Dios, para verificar, desde la lealtad y la generosidad, en qué medida permanecemos fieles, para precisar las medidas que nos permitirán responder mejor:

         A nivel individual: Este método encuentra su aplicación en la ‘Regla de vida’. La Carta, que se ofrece a hogares muy diferentes en edad, cultura y formación espiritual, sólo puede proponer un programa mínimo. También pide que cada miembro se dé a sí mismo un ‘reglamento’ de vida que determine las obligaciones que él crea que se debe imponer para responder mejor a la llamada del Señor.

         A nivel de pareja, es el famoso ‘Deber de sentarse’ [o diálogo conyugal].

         A nivel de equipo es la reunión de fin de año, llamada ‘Balance’, donde con franqueza y buena voluntad se acuerdan aquellos cambios que conviene adoptar, los pasos que en adelante hay que proyectar para que la Vida de Equipo progrese en el plano de la oración, del estudio y de la amistad fraterna”.

P. Caffarel. II Encuentro Internacional, Roma 1959

Las exigencias de Cristo van verdaderamente lejos

“¿Este Cristo no desalentaría a las almas de buena voluntad?

Sin duda, al presentársenos este ideal en toda su brillante pureza, Él quiere que ajustemos nuestra vida a Él, pero quiere también y antes que nada, que confrontemos nuestra manera de pensar y de vivir con sus exigencias, para que descubramos todo lo que en nosotros las rechaza, las contradice, para que, en una palabra, nos concienticemos de nuestra condición de pecadores.

¿Y no será eso lo que nos incomoda tan cruelmente? Tenemos tanta necesidad de estar satisfechos con nosotros mismos, de poder aprobar nuestros actos; por otra parte, si abrimos el Evangelio, quedamos obligados a confrontarnos.

El ideal evangélico es difícil de realizar, es cierto. Pero antes debemos aceptarlo, adherirnos a él, reconociendo hasta qué punto estamos alejados de él; cuando queremos con toda sinceridad conformar nuestra vida al Evangelio, la gracia del Señor vendrá en nuestra ayuda”.

P. Caffarel - Carta mensual de los Equipos de Nuestra Señora, nov. 1963

Otra vez la ascesis

“Si saben amar, saben lo que es la ascesis.

Quienes aman, practican necesariamente la ascesis. Ya que la ascesis no es una exigencia arbitraria de un predicador taciturno, sino que es la exigencia fundamental del amor. No hay medalla sin reverso, no hay moneda que no tenga cara y cruz: amor y ascesis son las dos caras de la misma realidad.

Jamás progresaré en el amor del otro si no mortifico el amor de mi mismo mientras continúe siendo vivo y exigente.

En efecto, no me es posible dar y tomar al mismo tiempo, tener una actitud fundamental de entrega de mí mismo y obedecer a mi codicia, ser oblativo y captativo, comprometerme y reservarme, tener mi polo en mí y en el otro.

[…] Ama a tu esposa, a tu marido y desea amarle más cada día; porque no existe amor en el corazón que diga ‘ya es suficiente’ y no desee amar siempre más y mejor. No obstante comprueben que muchas cosas los frenan, entorpecen, aminoran el arranque de amor. Por ejemplo, en la conversación está esa necesidad de no ceder, de tener siempre razón; cuando suena el teléfono, la secreta esperanza de que antes estorbará al otro y contestará; el demonio del silencio que les impide entregar lo mejor de ustedes mismos, por ejemplo, con ocasión de la oración conyugal. Y todas esas impaciencias…

[…] Sería bueno que se interrogaran también sobre las relaciones con los hijos.

¡Cuántos reproches los dicta más el amor propio herido y no una verdadera ternura! Pero basta, el terreno es demasiado amplio...

¿He logrado demostrar que todo amor implica una exigencia de ascesis, entendiéndola como una preocupación, un animoso esfuerzo, leal, inteligente, metódico, perseverante, para mortificar el egoísmo que incesantemente estorba al amor, para cultivar en nosotros todo cuanto nos hará acceder a un mayor amor?

Y si el amor humano exige la ascesis, ¡con cuánta más razón el amor a Dios!”.

P. Caffarel, editorial de mayo de 1972

Los Medios Concretos de Esfuerzo [Ayudas]

“Los matrimonios practican estos medios teniendo en cuenta tres líneas directrices:

         La gradualidad: El Señor nos espera allí donde estamos. No hay que quemar etapas ni forzar los tiempos; se trata de progresar desde la situación en que cada uno se encuentra.

         La personalización: No es posible el mismo ritmo para todos, pues la evolución de este caminar es personal y de la pareja. Estos medios no se han dado para desanimarnos, sino como fuente de inspiración y ayuda a lo largo de la vida.

         El esfuerzo: Lo mismo que no hay amor sin momentos de encuentro, ni hay oración sin momentos fuertes de diálogo y escucha, no hay conversión personal y de pareja sin una decisión de concretar los deseos difusos de progresar, en acciones determinadas que modifiquen la vida y que nos vayan construyendo día a día”.

El Segundo Aliento, 1988

Comenzando un nuevo equipo

“Un alpinista no debe estar sobrecargado con equipaje innecesario. De la misma manera, en nuestra subida hacia Dios, tenemos tres exigencias semejantes:

         Deshacernos de toda carga innecesaria.

         Una dieta bien balanceada de alimento espiritual.

         La necesidad de seguir en el camino de la santidad.

En la medida en que subimos a la “montaña del Señor” (Salmo 23) necesitamos hacer pausas a intervalos regulares y cuestionarnos acerca de esas tres exigencias.

¿Hay cosas de las que estamos inconvenientemente amarrados?, ¿Estamos tan absorbidos por el trabajo o por alguna afición que no hemos tenido tiempo para la familia?, ¿Hemos alimentado suficientemente nuestra vida espiritual?, ¿Deberíamos ir a Misa con más frecuencia?, ¿Hacemos lecturas espirituales?, ¿Cuáles son nuestras debilidades?, ¿Cómo podemos luchar para superarlas?, ¿Qué dones recibimos que Dios quiere que desarrollemos?”.

Superregión EE.UU.

Espere: Testimonios de Parejas, Cartas sobre la Autoformación.

* Adaptado de “La Regla de Vida” -Complemento al Tema de Estudio del período 2013-2014 de la Superregión España. Agosto de 2013.

Nota del Equipo Web: Las itálicas en textos que no están entre comillas, son nuestras.