El día en que hombre y mujer nos casamos ante el sacerdote y la comunidad, Dios se hizo presente en la entrega y nos estableció como sacramento suyo, es decir, como signo o imagen visible de su amor... Es como si "Dios hubiera abierto con su ‘dinero: su amor', una cuenta corriente sobre la cual pueden girar ¡durante toda la vida!".
Y como lo aseguran los Equipos de Nuestra Señora: "el sacramento del matrimonio está al servicio del amor, al servicio de la felicidad y al servicio de la santidad", es decir, una cuenta corriente sobre la que las parejas pueden girar, sin agotarse, sin que pueda ser cancelada por nadie, porque así lo quiso Dios.
En la primera parte vimos algunos aspectos sobre la Pareja y el Sacramento del Matrimonio, planteados por el padre Manuel Iceta, Consiliario de los ENS. En las segunda incluimos algunos apartes sobre "El Don del Amor" de Guy Thomazeau, también de los ENS.
En esta tercera parte, iniciamos una serie con algunos temas cuyos autores no son equipistas, pero que les proponemos reflexionar y profundizar. Tomemos el tiempo en leerlos y compartirlos con nuestro cónyuge, porque son útiles para nuestra relación como pareja y como padres.
Para Reflexionar
1. La Relación más Trascendental Entre los Seres Humanos
Lo sorprendente hoy día no es que los matrimonios se acaben sino que sobrevivan. Los valores que persigue la cultura consumista actual: individualismo, placer, comodidad, van en contra de la honestidad, lealtad y esfuerzo que son esenciales para garantizar un matrimonio sólido y estable.
Como tales virtudes, las posibilidades de que las parejas perduren casadas se ha ido reduciendo a tal punto, que se están convirtiendo en una ‘especie en vías de extinción'...
Es a través de la relación matrimonial de los padres, que los hijos aprenden lecciones básicas sobre la importancia de la integridad, respeto y nobleza en las relaciones humanas.
Además, la estabilidad marital es decisiva para el equilibrio de los hijos y la base de la cual se desprenden su confianza en las relaciones con las personas...
Los hijos precisan su presencia en el hogar como nido para albergarse, como fortaleza para protegerse, como fuente de afecto para alimentar su corazón y como huerto para que germinen las cualidades que serán vitales para enfrentar con éxito la vida...
Respeto, honestidad, lealtad con la familia, los hijos y los principios que sustentan la armonía de la relación más trascendental entre los seres humanos: el matrimonio.
Tomado de: Despenalizar bigamia, aceptar engaños. Ángela Marulanda, Educadora Familiar. El Tiempo. Agosto 12/01
2. La Vida Inicia donde Acaba el Cuento
Al final del cuento, las parejas se juntan y comen felizmente perdices para siempre; una vez unidos los amantes, no hay nada más que narrar; como si la dicha fuera una eterna sonrisa petrificada. Este equívoco es fomentado por los relatos infantiles, las novelas rosa y las películas.
Pero sucede que la realidad comienza justo entonces: la vida se inicia donde acaba el cuento. Porque a partir de esa primera etapa de enajenación sentimental, uno puede intentar el milagro cotidiano del amor heroico, que es el que se basa en lo tangible, en el esfuerzo por entender al otro, en el consenso de las cosas en las que se disiente; en las peleas sufridas y superadas; en la generosidad y en el esfuerzo. Si la pasión estriba en inventarse al otro, el amor heroico consiste en conocer al otro y, pese a ello, amarlo. No es un trabajo fácil, no es seguro (...)
Pero sí sé que en el amor heroico también hay emoción, también se roza el cielo. Y merece la pena intentarlo.
Tomado de: Rosa Montero. Periódico Clarín, Buenos Aires - Citada en Selecciones. Febrero 2001
3. La Preservación
¿Caímos en una trampa al idealizar el matrimonio? ¿Pensábamos que teníamos garantizado el amor del otro? ¿Nuestra desilusión nos ha llevado a sentir frustración y enojo? ¿Acabarán nuestras discusiones constantes con el amor que nos queda?
¿Qué cambios deberíamos hacer en pareja para ser felices?
¿En nuestro matrimonio: funcionamos juntos como un termostato que, cuando hace frío, elimina las corrientes de aire, y cuando hace calor, encuentra la manera de hacer circular aire fresco?
Debería cambiar la manera de resolver las desavenencias conyugales. Hasta hoy se ha dado la mayor importancia a la resolución de los conflictos de las parejas; debería pensarse más en la preservación del afecto, de los sentimientos positivos.
Aunque en todas las parejas se acaba con el tiempo la euforia de la luna de miel, los que permanecen casados no consideran que esto sea un golpe devastador, sino la transición natural de una "relación romántica a una sociedad viable".
Tomado de: Programa PARÍ (Procesos de Adaptación en las Relaciones Íntimas). Ted Huston, PhD. Selecciones Febrero 2001
4. Sentirse Escuchado y Comprendido
Puesto que el amor no basta para la convivencia, son muchas las parejas que se encuentran insatisfechas y que desconocen las causas de su frustración...
En primer lugar, algunas se esfuerzan por ignorar sus problemas. El no reconocer sus propias necesidades afectivas y desconocer las del compañero(a), produce desilusión y desengaño... Cuando estas necesidades no se discuten para llegar a un acuerdo, aumentan las vulnerabilidad frente a la ansiedad y la depresión.
En segundo lugar, la mayoría, especialmente los jóvenes parten de una premisa falsa. Es el caso de los que desde el principio de la relación decidieron: "esto durará lo que dure el amor y luego nos diremos adiós". El error radica en creer que el enamoramiento durará toda la vida, cuando la realidad es que ‘el amor se construye'. El vínculo hay que cuidarlo diariamente, y el mejor camino, es aquel que permita
reconocer el origen de los problemas. Ambos deben tener una actitud constructiva y cooperadora. Hay que delimitar las áreas de convivencia, observar las de menos satisfacción, y trabajar para redefinirlas y hallar soluciones.
Entre las parejas, especialmente cuando atraviesan una mala época, es habitual quejarse de la falta de comprensión que el otro muestra por sus propias necesidades. En general, lo que la causa es la inhabilidad para comunicarse y ‘ponerse en el lugar del otro' (empatía).
Hagan el siguiente ejercicio: cada uno por separado responda por escrito las siguientes preguntas, mirándose a sí mismo más que a la pareja, para evitar que se vuelva un enjuiciamiento.
• Área de la comunicación:
¿Escucha a su pareja y lo(a) mira cuando le habla? Si __; No __; A veces __
¿Encuentran a diario un momento para charlar? Si __; No __; A veces __
Luego de una discusión: ¿llegan a un acuerdo aunque éste sea el desacuerdo? Si __; No __; A veces __ ¿ceden por igual? Si __; No __; A veces __
¿Se sienten cómodos con la forma de mirarse, con el tono y timbre de la voz? Si __; No __; A veces __
• Área de los sentimientos:
¿Expresan cariño (besos, abrazos, caricias)? Si __; No __; A veces __
¿Permiten que el otro conozca sus sentimientos? Si __; No __; A veces __
¿Se dan cuenta de sus estados de ánimo? Si __; No __; A veces __
¿Se disculpan cuando se equivocan? Si __; No __; A veces __ ¿Se perdonan sus errores? Si __; No __; A veces __
¿Se elogian con frecuencia? Si __; No __; A veces __ ¿Se dan sorpresas? Si __; No __; A veces __ ¿Agradecen los detalles del otro? Si __; No __; A veces __
¿Sus relaciones sexuales son satisfactorias? Si __; No __; A veces __ ¿Pueden hablar de sus deseos, problemas sexuales y buscan soluciones? Si __; No __; A veces __
• Área económica:
¿Conocen cuánto gana su pareja y cuánto aporta al hogar? Si __; No __; A veces __
¿Son responsables en el manejo de su dinero? Si __; No __; A veces __
¿Tienen libertad para hablar y decidir sobre la economía doméstica? Si __; No __; A veces __
• Área de los hijos:
¿Se ponen de acuerdo en las pautas educativas y colaboran en ellas? Si __; No __; A veces __
¿Respetan las decisiones de su pareja frente a los hijos? Si __; No __; A veces __
¿Les dedican suficiente tiempo? Si __; No __; A veces __
Una vez respondidas, intercambien las respuestas y luego comenten sobre los resultados.
Si al ver las respuestas piensan en experimentar con la imaginación las emociones que su pareja les describe, sin juzgarlas, notarán algo mágico: el maravilloso sentimiento de sentirse escuchado y comprendido, sin importar que lo sentido sea alegre, triste, bueno o malo. Se trata de compartir lo que el otro siente.
Y entonces, podrán ponerse en la tarea de encontrar soluciones.
Adaptado de: ¿Qué es lo que no funciona? Nelly Rojas de González. Psicóloga Clínica especializada en Pareja. El Tiempo. Julio 29/01
Continuará...
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