Nota del Equipo Web: Como se dice más adelante: "Tomemos en serio nuestra condición cristiana"... En todas partes y nuestro país no es excepción, se está atacando a la Familia, "la constituida en forma estable y armónica por un hombre, una mujer y sus hijos". Es hora de que como Equipistas tomemos en serio nuestra Misión de ser testigos del matrimonio y de la familia. Reproducimos varios apartes que esperamos les hagan pensar... y actuar en consecuencia.

 

En tela de juicio

 

Así habló Benedicto XVI en San Marino:

 

"La Iglesia, respetuosa de la legítima autonomía de la que debe gozar el poder civil, colabora con él al servicio del hombre, en la defensa de sus derechos fundamentales, de aquellas instancias éticas que están inscritas en su misma naturaleza.

 

Por eso la Iglesia se compromete para que las legislaciones civiles promuevan y tutelen siempre la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural. Además, pide para la familia el debido reconocimiento y un apoyo efectivo. De hecho, sabemos bien, que en el contexto actual, la institucional familiar se pone en tela de juicio, casi en un intento de ignorar su valor irrenunciable.

 

Los que sufren las consecuencias son los grupos sociales mas débiles, especialmente las generaciones jóvenes, más vulnerables y por eso expuestas más fácilmente a la desorientación, a situaciones de automarginación y a la esclavitud de las dependencias.

 

(...) También por eso es importante reconocer que la familia, tal como Dios la ha constituido, es el principal sujeto que puede favorecer un crecimiento armonioso y hacer madurar personas libres y responsables, formadas en valores profundos y perenne".

 

San Marino, 19 de junio de 2011 (ZENIT.org).- 

 

La familia nos salvará

 

"No; no me refiero a la organización criminal ligada al narcotráfico denominada "La familia", que opera principalmente en Michoacán, sino a la constituida en forma estable y armónica por un hombre, una mujer y sus hijos. En ella hemos crecido la mayoría. Es el punto de arranque en la configuración de nuestro modo de ser. Unos la califican en forma despectiva como tradicional, pero es todavía uno de los mayores tesoros en América Latina.

 

Hay quien presume de los cambios legislativos operados en la capital de nuestro país, que equiparan la familia y el matrimonio, a la unión de homosexuales, como si fuera un avance progresista, cuando que es un atentado a la misma sociedad.

 

(...) Los hogares disfuncionales, los divorcios, las infidelidades conyugales, la ausencia de padre o de madre, la violencia intrafamiliar, de ordinario generan adolescentes y jóvenes violentos, drogados, vagos, alcohólicos, resentidos sociales, pandilleros, presa fácil para ser enrolados en negocios sucios, narcotráfico, secuestro, extorsión, sicariato, etc. La pobreza y la falta de trabajo no necesariamente generan violencia social, pues muchos procedemos de familias pobres, campesinas, y nuestros padres nos enseñaron a trabajar, a ser honrados, a respetar a los demás. Si hubiera más familias mejor estructuradas, gozaríamos de mayor paz social...

 

Protejamos la familia. Eduquemos en valores familiares. Impulsemos más la pastoral familiar. Donde hay armonía familiar, trabajo compartido, educación en valores humanos y cristianos, respeto mutuo, disciplina, fe en Dios y amor a los pobres, se construyen personalidades sólidas, estables, justas, fraternas, solidarias, respetuosas de los demás.

 

Digamos a  los Legisladores y gobernantes: Valoren la familia, como cimiento de la paz social. Promuevan leyes que protejan su solidez, y no se dejen apantallar por quienes impulsan modelos de familia contrarios a la misma naturaleza. Sean ustedes mismos modelos de una familia estable, fiel, dialogante, paciente y cariñosa. Generen más fuentes de trabajo y revisen los contenidos educativos en las escuelas, para que haya más formación cívica y social, y los jóvenes tengan otras alternativas de desarrollo, sin ceder a la tentación de la violencia como forma de sentirse grandes en la vida.

 

Y a las Televisoras: Depuren sus telenovelas; no presenten aventuras eróticas e infidelidades conyugales como algo normal, pues ustedes construyen u obstruyen la educación para la familia".

 

Adaptado del análisis escrito por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas, con el título La familia nos salvará, 16 de julio de 2011 (ZENIT.org)

 

A retomar nuestro papel

 

"El mundo está hoy necesitando que los cristianos retomemos nuestro papel como profetas. Hombres y mujeres que sepan hablar con valentía, que tengan el coraje de anunciar el Reino y de denunciar aquello que se opone a éste. No es fácil, pues la suerte del profeta siempre es la misma: el desprecio, el descrédito, incluso la misma muerte.

 

Sin embargo, ¿cómo podemos quedarnos callados cuando vemos que nuestro mundo va caminando a la oscuridad; cuando los valores morales van desapareciendo, cuando el cristianismo se ha hecho una rutina de Domingo en lugar de una vida? ¿No te parece que ya es tiempo de tomar de nuevo nuestro papel como bautizados, como heraldos de la buena noticia del Evangelio?".

 

Comentario a: Lucas 11, 47-54. Ernesto María Caro, Pbro. Evangelización activa

 

En serio

 

"Tomemos en serio nuestra condición cristiana, imprimamos más fuerza y dinamismo a nuestra vida de fe. No basta llamarse cristianos católicos, hay que vivir como tales. Y esa vida se debe reflejar en nuestras conductas personales, familiares, sociales, económicas y políticas".

 

Msr. Ubaldo Santana, Presidente Conferencia Episcopal Venezolana

 

Misión: ser testigos

 

"...que cada familia, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, lleve a cabo su misión de ser célula viva de la sociedad, semillero de virtudes, escuela de convivencia constructiva y pacífica, instrumento de concordia y ámbito privilegiado en el que, de forma gozosa y responsable, la vida humana sea acogida y protegida, desde su inicio hasta su fin natural".

 

Benedicto XVI